Los espejos del imperio 

Distracción global y el retorno de la doctrinas de seguridad en América Latina

La Cortina de Humo: De Buenos Aires 78 al presente multimedial

Hay momentos en la historia donde el mapa geopolítico parece congelarse en un déjà vu perfecto. Mientras el planeta entero vuelca su atención, pasiones y consumo en las pantallas que transmiten la gesta mundialista de fútbol, en los despachos de Washington se rediseñan las fronteras ideológicas del continente. El ruido de los estadios y la marea de contenidos algorítmicos en redes sociales operan como la perfecta cortina de humo para el despliegue de agendas de control que creíamos confinadas al siglo pasado.

La geopolítica del Futbol

La geopolítica del futbol

Referencia: Composición conceptual de la geopolítica regional y el espectáculo deportivo.
Generada mediante IA (Google Gemini, 2026).

Este escenario evoca de forma inevitable a 1978. En aquel entonces, mientras los flashes y la euforia celebraban los goles en el Monumental de Buenos Aires, a pocas cuadras de ahí la dictadura militar argentina —amparada por la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada desde Washington por personajes como Henry Kissinger— ejecutaba una de las etapas más oscuras del Plan Cóndor. El entretenimiento global no era una casualidad; era el dispositivo necesario para el silenciamiento y la reconfiguración territorial y social del Sur.

Hoy, el libreto se actualiza. Al amparo de una población saturada de información pero profundamente desconectada de la verificación de datos, las corporaciones tecnológicas y los liderazgos políticos de corte populista y conservador en el norte mueven sus piezas. La reciente cumbre organizada en el Departamento de Estado por el secretario de Estado, Marco Rubio —bautizada bajo la retórica de combatir el “Resurgimiento del Terrorismo Político”— no es una novedad institucional. Es una actualización de software de una vieja narrativa intervencionista que vuelve a desempolvar fantasmas ideológicos para justificar la presión diplomática, la persecución de la disidencia y el control de los recursos de la región


Kennedy, Nixon y Reagan: La tríada del control reeditada

Para entender el panorama actual, resulta indispensable mirar los rostros históricos de la política exterior estadounidense hacia América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. La estrategia actual del “vecino del norte” no es uniforme, pero recicla elementos clave de tres periodos doctrinales específicos:

1. El paternalismo ilustrado (El espejo de Kennedy)

Tras la Revolución Cubana, la administración demócrata de John F. Kennedy entendió que el control militar no bastaba; hacía falta soft power. La “Alianza para el Progreso” fue el vehículo para condicionar la ayuda económica y social a cambio de la alineación geopolítica.

En el contexto contemporáneo, las posturas de centro-izquierda o demócratas en Estados Unidos suelen vestir sus intereses extractivos con la retórica de la defensa institucional, los derechos humanos y la cooperación al desarrollo, manteniendo intacta la subordinación estructural del sur.


2. El pragmatismo contundente (El espejo de Nixon y Kissinger)

La era de Richard Nixon clausuró los buenos modales. El enemigo ideológico se volvió absoluto y cualquier medio quedó justificado para erradicarlo. Fue la época del respaldo explícito a los golpes de Estado (como el de Chile en 1973) y la militarización del tejido social bajo el pretexto anticomunista.

Este es el paralelo más nítido con el trumpismo actual y sus funcionarios más radicales. El discurso hiperpolarizado que señala a gobiernos enteros o movimientos sociales locales de defensa de la tierra como “amenazas civilizatorias” o “terroristas” busca deslegitimar cualquier soberanía para pavimentar el camino a sanciones unilaterales o intervenciones directas.

3. La cruzada moral y corporativa (El espejo de Reagan)

Ronald Reagan llevó la geopolítica al terreno de la espectacularización y el maniqueísmo: el eje del bien contra el eje del mal. Financió fuerzas contrainsurgentes en Centroamérica y consolidó la apertura de los mercados locales al capital transnacional, combinando el libre mercado radical con una cruzada de valores tradicionales.

Hoy vemos este reflejo en líderes regionales que, aliados con las plataformas de las Big Tech y modificando algoritmos a conveniencia para moldear la opinión pública, instauran discursos donde cualquier alternativa al modelo corporativo corporativizado es catalogada como un ataque a Occidente.


De las utopías sólidas a la resistencia líquida: El territorio fragmentado

Para dimensionar el abismo sociocultural entre aquellas décadas de contrainsurgencia y nuestro presente hiperconectado, resulta indispensable acudir a la mirada crítica de Zygmunt Bauman y Slavoj Žižek. El cambio en el tejido social no es solo una cuestión de tecnología; es una mutación en la forma misma en que habitamos el espacio y entendemos la política.

En los años 60 y 70, la resistencia en América Latina era lo que Bauman definiría como “sólida”. Estaba anclada a territorios concretos, fábricas, comunidades agrarias y organizaciones estudiantiles con estructuras rígidas, proyectos históricos de largo plazo y utopías colectivas compartidas. El control imperialista requería, por ende, una violencia física igualmente sólida: fronteras vigiladas, golpes de Estado y botas militares sobre el terreno.

Hoy, habitamos una historia líquida. Las grandes certezas colectivas se han disuelto en un individualismo exacerbado y en una fragmentación de causas. La plaza pública ha sido desplazada por el ágora digital de las Big Tech, donde los lazos políticos son tan volátiles como un trending topic. La resistencia actual corre el riesgo de volverse líquida: batallas de clics, activismo de sofá y nichos identitarios hiperfragmentados que las corporaciones y los discursos de poder absorben y mercantilizan con pasmosa facilidad.

Aquí es donde el diagnóstico de Žižek se vuelve fundamental para desentrañar la paradoja del consumo informativo actual. A menudo nos lamentamos de que la población “no verifica las noticias” o “se deja manipular”. Sin embargo, Žižek nos recuerda que la ideología contemporánea ya no opera bajo la vieja premisa de “ellos no lo saben, pero lo hacen”. Al contrario, el sujeto de la modernidad líquida opera bajo un cinismo ilustrado:

“Ellos saben muy bien que su fuente de información está sesgada, saben que el algoritmo está diseñado para polarizarlos, saben que los líderes políticos construyen enemigos imaginarios para distraerlos de la crisis material… y, sin embargo, actúan como si no lo supieran”.

Consumimos el relato manipulado no por ignorancia, sino porque la alternativa —romper la burbuja algorítmica y confrontar la complejidad del tablero geopolítico— genera una angustia insostenible en un mundo ya de por sí precarizado. Preferimos el goce cínico del entretenimiento multimedial y la indignación de pantalla mientras las piezas del imperio se acomodan en el mapa real.

“El Metiche”

Fuente: Imagen generada mediante Inteligencia Artificial (Google Gemini) a partir del análisis del ensayo “Los espejos del imperio” (2026).

Conclusión: Cartografiar más allá del Espectáculo

El paralelismo histórico es nítido. Ayer fue el Mundial de Argentina 78 ocultando los vuelos de la muerte y la Doctrina de Seguridad Nacional; hoy es el espectáculo global de las pantallas distrayendo a una población líquida mientras el Departamento de Estado de Washington desempolva discursos macartistas y reactiva la persecución ideológica bajo el membrete del “terrorismo político”.

Frente a la saturación informativa y el cinismo colectivo, la tarea de espacios como algunos blogs, páginas en substack y podcasts con una perspectiva crítica, se vuelve urgente. No se trata meramente de denunciar la manipulación, sino de trazar mapas de resistencia sólida: recuperar la memoria histórica, conectar los hilos invisibles entre el pasado y el presente, y recordar que detrás de cada pantalla táctil y cada algoritmo corporativo sigue existiendo un territorio físico, una comunidad real y una soberanía que defender. Cambiar el algoritmo de la memoria es el primer paso para dejar de ser espectadores pasivos del libreto de siempre.

Referencias bibliográficas

  1. Bauman, Zygmund (2000): Modernidad liquida. Edit. FCE, México, 232 págs. ISBN-978-95-0557-513-8
  2. Bauman, Zygmund (2007): Vida de Consumo. Edit. FCE, México, 205 págs. ISBN-978-9681-68-499-0
  3. Žižek, Slavoj (2022): El sublime objeto de la ideología. Edit. Siglo XXI, México, 302 págs. ISBN-978-6070-3128-16

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