El Escudo de los Alineados

El Escudo de las Américas
Imagen 1. El Escudo de las Américas, un gran circo.
Fuente: Google. (2026). El Gran Circo del Escudo [Imagen generada por IA]. https://gemini.google.com

Es importante mencionar, que este análisis parte desde una visión crítica de la geopolítica regional, en dónde el ascenso de la extrema derecha en el continente no es un fenómeno aislado, sino una red interconectada que busca desmantelar el multilateralismo tanto político, social y económico

Para los líderes alineados a la derecha/ultra-derecha, la soberanía estatal es “absoluta e innegociable”. Esto genera una parálisis en organismos regionales (como la salida de Brasil de UNASUR y CELAC en tiempos de  Bolsonaro, o de la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por parte de Milei) porque ven cualquier norma internacional como una “influencia extranjera indebida”.

El discurso se construye bajo la premisa de una “comunidad nacional homogénea”. Esto convierte automáticamente en enemigos a las minorías LGBTI+, a los migrantes y a las mujeres que luchan por derechos reproductivos, tildándolos de peones de una “agenda globalista”.

Se abandona la mediación diplomática por una postura de confrontación ontológica: “nosotros contra ellos”, tal como Nayib Bukele combate la delincuencia en El Salvador. 

Bukelelo y Trompetas en 2021
Imagen 2. Nayib Bukele y Donald Trump, 2021.
Fuente: The Trump White House Archive [https://www.flickr.com/photos/whitehouse45/]

Considero que hay una serie de impactos a futuro, cómo la erosión democrática desde adentro, dónde se corre el riesgo de que los enemigos de la democracia utilicen las propias instituciones para destruirla legalmente. Una ineficacia en crisis globales, si bien los países se alejan de sus responsabilidades, la ONU se está volviendo en algo irrelevante para gestionar la paz, así como el cambio climático, en dónde la extrema derecha que gobierna Latinoamérica no reconoce sus impactos reales, por lo tanto existe una pérdida de legitimidad. Otro impacto es cómo los partidos de centro o centro-derecha, ante el fortalecimiento de la extrema derecha, son empujados hacia posturas más radicales (cómo ocurrió con Macrón en Francia y su ley de migración), convirtiendo lo extremista en la nueva normalidad. 

Para los países que fueron convocados a la reunión del llamado “Escudo de América” (Shield of América), muchos de sus liderazgos han adoptado posturas de derecho o extrema derecha (Argentina, El Salvador, Ecuador y recientemente Chile con la asunción de Kast), han buscado consolidar un frente común, en dónde exista una lógica de beneficio. Para estos y otros mandatarios, alinearse hacia el discurso de los Estados Unidos, no sólo es desde una postura ideológica, sino también pragmática. El beneficio que se busca, es la estabilidad económica y política, e intervencionista garantizada por una estrecha relación con Washington, lo que puede a menudo incluir acceso a inversiones, cooperación en seguridad y validación internacional. 

En este análisis, es importante mencionar el papel actual de tres presidentes en este bloque, por un lado Javier Milei presenta una naturaleza singular que combina un rechazo al Estado con un conservadurismo radical. En su caso, y en el de Nayib Bukele (El Salvador) o Daniel Noboa (Ecuador), el beneficio se percibe como una “mano dura” frente a la criminalidad y una agenda económica ultra-neoliberal que se promociona como la única alternativa frente a lo que llaman “el fracaso del progresismo”. 

El Motosierra de Milei
Imagen 3. Javier Milei en el CPAC 2025.
Fuente: Gage Skidmore [https://www.flickr.com/photos/gageskidmore/]

En otro extremo, están los países que mantienen distancias con este giro ideológico, pero que enfrentan una presión sin precedentes, donde la soberanía se ve desafiada por las líneas rojas de la doctrina (Neo-Monroe o Trump 2.0), de seguridad estadounidense. 

  • Venezuela: Tras la incursión estadounidense y captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, el país atraviesa una transición incierta. El establecimiento de relaciones diplomáticas con EE. UU. busca ahora una “estabilidad” que, en la práctica, mantiene las estructuras de poder bajo una fuerte supervisión externa.
  • Cuba: Identificada explícitamente por Trump como el siguiente objetivo, la isla vive una crisis humanitaria y energética severa, exacerbada por el fin de la ayuda petrolera venezolana. La administración Trump ha planteado una “toma de control amistosa” o, en su defecto, un cambio de régimen, utilizando el aislamiento como herramienta principal.
  • Brasil, Colombia y México: Estos países enfrentan una encrucijada compleja en 2026. Brasil y Colombia, con ciclos electorales críticos, se encuentran bajo una polarización extrema donde la derecha presiona para desplazar a las fuerzas progresistas. Mientras que en México (mi país), hay una preocupación latente sobre la reconfiguración de la región, y por otro lado una lucha que trata de equilibrar la soberanía con la ineludible realidad de nuestra interdependencia con los Estados Unidos de Norteamérica. 

En conclusión, la geopolítica actual bajo la influencia de la extrema derecha representa una amenaza existencial para el sistema multilateral nacido en 1945. El “escudo de América” no busca proteger la democracia, sino blindar un proyecto de jerarquías sociales y exclusión. La supervivencia de la gobernanza global dependerá de que la ONU y la sociedad civil abandonen la “estrategia del avestruz” y utilicen su poder blando para combatir la desinformación y validar las agendas de derechos humanos antes de que el andamiaje internacional termine de colapsar.

Y por otro lado, estamos ante una geopolítica de alineación forzosa. Mientras el bloque de países de extrema derecha busca consolidar un modelo de “orden” basado en la seguridad y la afinidad con Washington, el resto de la región enfrenta un escenario de “doctrina de disuasión”. La “otredad” —ya sea ideológica o política— ha dejado de ser vista como una diferencia legítima para convertirse, ante los ojos de la nueva diplomacia de Trump, en un objeto de intervención, negociación o cambio forzado.

La gran incógnita para el resto del año es si la región mantendrá este grado de polarización o si surgirán nuevos espacios de mediación que eviten un colapso total de la autonomía política en el hemisferio.

Grand Lake Cinema
Imagen 4. Cinema Gran Lake.
Fuente: Thomas Hawk [https://www.flickr.com/photos/thomashawk]

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